Diego R. es un niño de la comunidad La Victoria, distrito de Jasy Kañy, Canindeyú, que fue intoxicado con agroquímicos en enero de este año. El ingrediente activo -que por poco provoca la muerte de este chico- forma parte del grupo químico de los organofosforados. Dicho agrotóxico fue utilizado en la fumigación de un sojal ubicado en las cercanías de la casa del niño.
“La comunidad se encuentra dividida por un arroyo, el cual marca el mapa de la vida y el de la muerte, pues los que habitan del otro lado viven una vida tranquila”, comenta Diego Segovia quien trabaja en la institución BASE Investigaciones Sociales, y que fue testigo del estado de salud del niño.
“Dieguito estuvo 8 días sin comer con vómitos y mareos, y los médicos solo le dieron antiparasitarios”, expresa con tristeza. Como el niño ya presentaba un cuadro delicado de salud, lo trajeron hasta Asunción donde le realizaron un análisis de colinesterasa, para determinar si fue intoxicado por agrotóxicos. Los resultados fueron positivos y los niveles de colinesterasa en Dieguito eran elevados aún dos semanas después del inicio de los síntomas.“Lo cual quiere decir que la intoxicación fue muy fuerte”, asevera Segovia. Y, continúa, “ocurre que los médicos tienen miedo de denunciar una intoxicación con plaguicidas, pues la policía esta comprada por los sojeros”. Además de él, casi todos los pobladores que viven en la cercanía del sojal fueron intoxicados aunque no con la misma intensidad.
El caso de Dieguito no es el único, existen miles de ellos que no son denunciados, y otros que llevaron a niños como él a la muerte. Entre ellos se encuentra el caso de Silvino Talavera – único caso llevado a juicio y que termino con la pena de dos años para los sojeros alemanes Alfredo Lauro Laustenlager y Herman Schlender Thiebaud- rociado dos veces con glifosato. Silvino de 11 años, volvía a casa con un trozo de carne para el almuerzo, una calurosa mañana de enero del 2003, cuando fue rociado con pesticidas por el productor Herman Schlender que se encontraba fumigando sus tierras. La madre de Silvino preparo el almuerzo con toda tranquilidad. Horas después toda la familia sufrió nauseas, vómitos, y dolores de cabeza. Silvino, que absorbió directamente los agro tóxicos tuvo que ser hospitalizado. Cuatro días después, Alfredo Laustenlager, fumigaba su campo a 15 metros del hogar de la familia Talavera. Luego de este suceso, 3 hermanos de Silvino fueron internados al igual que 20 vecinos. El ya no soporto esta nueva fumigación y falleció el 7 de enero de 2003.
Sin embargo, aunque el juicio contra los alemanes había terminado en una primera instancia con la pena de cárcel por 2 años, estos consiguieron anular la sentencia con el apoyo de poderosos de la sojaRR (las letras RR, responden al tipo de soja transgénica llamada Roundup Ready, unas semillas resistentes a los herbicidas a base de glifosato como el Roundup), distribuidores de agroquímicos y políticos locales del Departamento de Itapuá. Pero, la familia de Silvino continúo luchando y logro que vuelva a salir una sentencia de 2 años sin poder sustituir la pena por compensaciones económicas. Unos meses después, cuando parecía que se hizo justicia, ambos condenados fueron eximidos de prisión.
¿Agro tóxico o plaguicida?
La doctora Graciela Gamarra, titular del Sistema Nacional de Información en Salud (Sinasis), tiene como una de sus funciones realizar un monitoreo del impacto de los agro tóxicos en la salud humana. Gamarra afirma que es correcto utilizar la nomenclatura de agrotóxicos cuando nos referimos a los pesticidas, plaguicidas o agroquímicos, pues “son sustancias químicas que tienen efectos tóxicos”. Y, agrega “Es importante saber que en función a la dosis que se utiliza y a la vulnerabilidad del individuo, estas sustancias tienen efectos tóxicos. Es correcta la denominación porque indica su peligrosidad”.
Por el contrario existen personas –claramente vinculadas con el negocio de la soja- que sostienen que dicha terminología solo es utilizada en Paraguay, como se puede constatar en una nota publicada recientemente por el diario ABC color. Sin embargo, en Brasil existe una ley denominada Ley dos Agro tóxicos nº 7802/89 que claramente menciona a los plaguicidas con el término en cuestión.
Leyes y normas que regulan el uso de los agrotóxicos
En Paraguay aun no existe una ley que regule el uso indiscriminado de los plaguicidas. “Lo único hay son normas y cuidados que posee el Senave (el Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas)”, puntualiza la Dra Gamarra, Master en Epidemiología. “Señalamos algunas de las normas contenidas en dicho manual, disponible para su descarga en la página web www.senave.gov.py
- En caso de que los cultivos sean colindantes a caminos o poblados, se deberá contar con una barrera viva de protección de cinco metros de ancho y como mínimo dos metros de altura.
- En el caso de no contar todavía con la barrera de protección, el productor deberá dejar 50 metros de franja sin aplicar plaguicidas, hasta que crezca el vegetal de protección.
En aquel fatídico día en que Silvino fue intoxicado por segunda vez con los plaguicidas, Alfredo Laustenlager, hizo caso omiso de unas de las disposiciones que establece el manual del uso adecuado de plaguicidas, pues fumigo su propiedad aun en presencia de vientos que transportaban los agrotóxicos.
Tanto en Brasil como en Argentina existen leyes que prohíben y regulan el uso de agro tóxicos, la ley nº 7802/89 de Brasil y la Ley de agro tóxicos de la Provincia de Misiones de Argentina. En el caso de Brasil, en diciembre del año pasado, en vísperas del Día Internacional por el NO Uso de Plaguicidas, la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados aprobó el Proyecto de Ley 4.762/05 que prohíbe el uso de agro tóxicos que tengan como ingrediente activo el grupo químico órgano clorado.
En lo que concierne a Paraguay en septiembre del año pasado, la cámara de diputados rechazo el proyecto de ley que regula el uso de agro tóxicos, mientras que el manual de normas que provee el Senave es claramente pisoteado por los grandes de la soja.
¿Que dicen los afectados?
“Nosotros vemos las consecuencias que los agrotóxicos causan a nuestra población. A la población animal temporalmente le viene como una epidemia, llega un tiempo justamente cuando llegan plantíos de la soja, que mueren animales, las gallinas y los patos. En el mismo momento, donde se aplica el veneno se afecta a los animales y también a las personas, porque registramos varios niños con diarrea, con vomito, también señores que ahora tienen problemas de riñones y señoras que pierden mucho a sus hijos, por lo menos en la etapa de gestación”, expresa un Dirigente campesino de la compañía Lote 8.
Las consecuencias de las intoxicaciones se pueden ver en las siguientes generaciones de los afectados, así el 11 de septiembre de 2006, también murió Vidal Ocampos de 5 meses, hijo de Sofía Talavera –una de las hermanas de Silvino- que sufrió intoxicación por las fumigaciones. El bebe murió a causa de hidrocefalia, una malformación sistema nervioso central. Y es que, las secuelas que dejan estas peligrosas sustancias son múltiples, porque además de provocar malformaciones en fetos y provocar hasta la muerte, también contaminan las aguas de los poblados y generan un círculo vicioso de estragos y epidemias.
El 56,3 por ciento que de quienes afirman que sus cultivos han sido afectados por las fumigaciones de soja aseguran que el herbicida más utilizado es el Roundup. Los cultivos principalmente afectados son los de autoconsumo, lo cual repercute significativamente en la nutrición de la familias. De esta forma lo explica un campesino de Itapúa: “hay muchos que venden sus casas, los que tienen pequeñas parcelas, porque los grandes agricultores le echan luego mata yuyos (herbicida) y eso le perjudica la mandioca, y así ya no se puede producir nada”. Así se encuentra escrito en la página 208 del libro Republicas Unidas de la soja, en el cual se encuentran compilados ensayos sobre los destrozos causados por la soja a lo largo del MERCOSUR.
Los nuevos terroristas
“En paraguay los niños son asesinados por los terroristas de los agrotóxicos”, aseveraba el presidente Fernando Lugo, frente a la Organización de las Naciones Unidas, el pasado 24 de septiembre. Las palabras del mandatario paraguayo son claras y contundentes, y dan algo de esperanza a tantas familias campesinas que a diario son desmembradas por el uso indiscriminado de los correctamente llamados agrotóxicos. Esperemos que esta sea una lucha de todos.